Señales, maravillas, Moisés y la misión de Dios

Hasta ahora, yo creía que la expresión “señales y maravillas” se refería a milagros en el Nuevo Testamento– obras de Dios operadas por medio de Jesucristo y sus discípulos.  Tengo esta idea porque en mi juventud había un gran debate teológico entre cristianos.  Debatían si todavía podemos esperar milagros como parte del ministerio cristiano como fue en el tiempo de Jesú.  Había los que decian los milagros terminaron.  Fueron solamente para el período de la vida y ministério terrenal de Jesús y de los apóstoles originales.

La respuesta que dabas sería imporante. De ella dependería la decisión sobre cual iglesia asistir, qué fruto esperar de Dios por tu ministerio, y qué pensar de otros ministérios diferentes del tuyo.  Un grupo decía que si el Señor quiere operar señales y maravillas por nuestro medio, debemos buscar unción y dedicar oración y fé para ser instrumento de Dios y realizar milagros.  Así estaríamos glorificando su nombre. El otro grupo quiere evitar el engaño.  No queria falsificar la obra de Dios.  Para muchos de ellos estas señales cesaron en el primer siglo. Los milagros y operación de señales y maravillas en las iglesias pentecostales serían una falsificación.1011549_160729020789048_1257302190_n

No esperaba que el Antiguo Testamento se preocupara por las señales y maravillas que surgen por el ministerio de Jesús.  Cuando leí libro de Éxodo, me sorprendí al encontrar la expresión “señales y maravillas.” Aparece, por primera vez en la Biblia, en Ex 7:3. Atribuye el concepto de “señales y maravillas” a Jehová mismo quien promete “multiplicarlas” ante el corazón endurecido de Faraón y así darse a conocer a los egipcios.

Así es que la frase “señales y maravillas” entra en el vocabulario bíblico. Se usa frequentemente en toda la Biblia. Ubica momentos y lugares, a los cuales estos textos se dirigen, dentro de una narrativa mayor que comienza cuando Jehová saca el pueblo de la esclavitud en Egipto. Como tantas otras expresiones que el Pentateuco contribuye al vocabulario bíblico, la idea de “señales y maravillas llega a ser un “hilo conductor” que lleva la historia bíblica adelante. Si la Biblia tiene razón, nosotros estamos todavía dentro de esta historia.

Por esto, merece la pena prestar atención a cómo se usa la frase antes de la venida de Jesús y observar si cambia en el Nuevo Testamento. En todo caso debemos observar su uso Ex 7:3. Cada nuevo uso de la frase depende del uso original, y el nuevo contexto lo modifica para que pueda comunicar algo relevante en su nuevo momento y lugar.

Enfin, vale la pena observar que la expresión “señales y maravillas” es portador de una memoria. Recuerda que Jehová prometió darse a conocer a Faraón por medio de señales y maravillas y que cumplió con esta promesa y las señales e maravillas tuvieron su efecto intencionado. Procediendo a través de la Biblia a otros momentos y lugares donde esta memoria se despliega en nuevas realidades, podemos imaginar qué podemos esperar de Dios en nuestro día.

En Ex 7:3, Jehová, hablando con Moisés, le constituye “dios” para Faraón con la finalidad de que éste deje ir a los hijos de Israel — indicando, a la vez, que no será fácil. El corazón de Faraón se endurecerá, la mano de Jehová tendrá que ser fuerte sobre Egipto, con grandes juicios. Así iniciamos un hilo en que “señales e maravillas” serán mencionadas para desplegar un mensaje sobre Dios por toda la Biblia. Como es el caso aquí en Exodo, el enfoque de la frase está sobre cómo es que se puede llegar a entender quién es Dios.
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La frase no aparece en tres de los cinco libros del Pentateuco. Aparece esta única vez al principio de Éxodo y seis veces en Deuteronomio. Las seis refieren a la promesa en Éxodo y a los eventos con que la promesa se cumple. Cada una da un enfoque diferentes sobre el efecto que las señales y maravillas deben tener sobre nuevas generaciones de Israelitas.

Deut 4:34 Introduce la idea de que las señales y maravillas, originalmente dirigidas a Faraón y el pueblo egipcio, deben también afectar el pueblo de Israel. El efecto sobre Israel debe ser que reconozcan a Jehova como su dios, y perciban la superioridad de su dios sobre cualquier otro.

Deut 6:22 El hecho de las señales y maravillas haber sido usados con éxito “sobre Faraón y todo su pueblo” debe llevar el pueblo de Dios a una conclusión: hay que obedecer y temer a Jehová todos los días para que les vaya bien.

Deut 7:19 explica como las señales y maravillas hechas por Jehová contra los egipcios deben ser, para Israel, un motivo para tener valor ante otros pueblos en cuya presencia ellos temen. El propósito de Jehová es entregar Canaan a Israel, y así como hizo con Egipto, hará con los pueblos que ahora viven allí. Lógicamente no deben dejarse atraer por los dioses de ellos ya que Jehová se demostrará más poderoso que ellos, veja Deut 7:25-26.

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Deut 26:8 Cuando hagan culto deben recordar que Jehová, su Dios, oyó su clamor, vio su aflicción, los sacó de Egipto con brazo extendido, operó señales y maravillas y los trajo hasta esta tierra que fluye leche y miel. De esta forma hizo provisión abundante para que ellos puedan ofrendar del fruto de su labor.

Deut 29:3 Han visto las señales y maravillas de la mano de Jehová que los trajo hasta la orilla de la tierra prometida. Pero no han entendido, visto, ni oído, ni se han dado cuenta de que, en la presencia de Jehová se les ofrece un pacto/acuerdo para su bien.

Deut 34:11 que las señales y maravillas fueron por la mano de Moisés y esto engrandece su memoria. “nadie como él”.

Neh. 9:10 Nehemías recuerda, en oración a Jehová, todo lo que Jehová ha hecho desde cuando llamó a Abraham y le dio su nombre. Hizo una promesa y está cumpliendo su palabra. Cita la travesía del Mar Rojo, la columna de fuego, la fuerte presencia de Jehová sobre el Monte Sinai, el maná, y el agua de la peña de Horeb. Pero Nehemías reserva la frase “señales y maravillas” para referirse específicamente a lo que Jehová hizo en Egipto “contra Faraón, sus siervos y todo el pueblo de su tierra.” Pero cuando levanta esta oración 880 años después de las recordadas “señales y maravillas” en Egipto (1313 AC), menciona que tienen efectos hasta “este día” (430 AC) — “te hiciste nombre grande” (haciendo eco de Jer 32:20 y de la forma en que Jeremías interpreta Ex 9:16). O sea, 880 años después de la salida de Egipto, el hombre de Dios no pide una nueva manifestación de señales y maravillas, sino encuentra la importancia de ellas sobre la fama y reputación de Jehová en su momento.

Ps. 78:43

Ps. 105:27

Ps 135:9

Ps.135:9 Así como en el caso de Nehemías arriba, en Salmo 135, las señales y maravillas hechas en Egipto “contra Faraón y todos sus siervos” son parte de una lista de acciones de Jehová para con su pueblo para darles su tierra en heredad (Deut 6:20) y parte de la memoria que se extiende por generaciones y que lo hace diferente a los ídolos de las naciones que no hacen nada y, hace referencia a la idea introducida en Deut 6:22 de que este vocabulario debe ser usado para que temen a Jehova y, como en Deut 26:8 deben hacer parte del culto “bendecid a Jehová”.

Jer 32:20-21 Jeremías está orando (en 605 AD) y hace contraste, usando dos veces la frase “señales y maravillas”. Su oración comienza con una perspectiva universal cuando menciona la grandeza y poder de Dios para con “todos los caminos de los hijos de los hombres para dar a dada uno según sus caminos, y según el fruto de sus obras” (v. 19). En la primera mención de las señales y maravillas operadas en Egipto, la frase es de difícil traducción. Pero una cosa es clara, las señales e maravillas tiene que ver con hacerse nombre para Jehová y que ese nombre todavia tiene valor, en Israel y entre toda la humanidad, hasta el día de hoy. O sea, todavía en 605, lo que Jehová había hecho al principio del Éxodo sigue siendo vigente y tiene sus efectos. Y los efectos se ven en la segunda mención. El efecto actual para Jeremías del las señales y maravillas en Egipto es que Israel ya no es esclavo en Egipto, y vive en la tierra que Jehová dio a los antepasados.

Daniel 4:2-3 Por primera vez, las señales y maravillas (usando diferentes palabras, ahora en Caldeo, que en los casos arriba) no son las que fueron operadas contra Faraón. Esta vez están siendo pronunciadas por medio de otro rey pagano, Nabucodonosor. Y él las atribuye al Dios altíssimo (una referencia usada solamente en Daniel para hablar entre Daniel y los reyes paganos que él sirve.

Daniel 6:27 Aqui el rey Darío (de Persia) usa las mismas palabras en Caldeo que usa Nabucodonosor. Y usa la frase para hablar de la salvación de Daniel de la cueva de los leones.

Joel 2:30 La palabra “mopet” es la palabra que se traduce “maravilla” o “portento” en todos los casos arriba, con la exepción de los pasajes en Daniel donde aparece la expresión en Caldeo. Esta palabra aparece muchas otras veces en el Antiguo Testamento sin su “pareja”, la palabra “ot”, traducido en estos casos como señal. Siendo que es común que aparezca solo, no lo incluiría aqui si no fuera porque Pedro cita este versículo en su sermón en el día de Pentecostés (Acts 2:19) y agrega la otra palabra para completar la frase, ahora en griego, señales y maravillas. Y aqui no está vinculado a la memoria de Egipto, Faraón y Moisés.

Mt. 24:24, Mk 13:22 En los dos evangelios, señales y maravillas son mencionadas en el contexto del camino tenebroso que acompaña la proclamación del evangelio en todo el mundo (Mt. 24:14 ) o predicado a todas las naciones (Mk. 13:10), pero son mencionadas en forma negativa, señales y maravillas falsificadas por profetas engañosos.

Jn 4:48 En medio de un relato que contrasta la fe de un oficial del rey (posiblemente romano) com la falta de honra al profeta en su propia tierra, Jesús expresa su inconformidad con aquellos cuya fe requiere señales y prodigios.

Hechos 2:19-22 Pedro cita Joel 2:30 en su sermón del día de Pentecostés. Joel había prometido que maravillas acompañarían el derramamiento del Espíritu en el día del Señor en el cual “todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo”. Pedro agrega al texto de Joel una referencias a “señales”. Dos versículos más tarde Pedro caracteriza las obras de Jesús como “maravillas, prodigios y señales” hechas por Dios, identificando Jesús como el nuevo Moisés y transformando la profecía de Joel en una predicción de este día en que Pedro predica.

Hechos 2:43 En la medida que crecía la iglesia, más señales y maravillas fueron operadas entre ellos por los apóstoles. Esta expresión extiende Deut 34:11 a aplicarse, en el período mesiánico, a más personas que a Moisés.

Hechos 4:30 Cuando Pedro y Juan fueron libertos, recuerdan el Salmo 2 y sus palabras sobre autoridades y el Cristo (“mi ungido”) y las aplican a Herodes, Poncio Pilato, los Gentiles y el Pueblo de Israel, y piden valor y la mano extendida del Señor “para que se hagan señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesus” y la respuesta fue la llenura del Espíritu y palabras para hablar.

Hechos 5:12 Los apóstoles hacían muchas “señales y maravillas”

Hechos 6:8, Esteban hizo “señales y maravillas”

Hechos 7:36, Esteban recuerda las “señales y maravillas” hechas por la mano de Moisés “al cual nuestros padres no quisieron obedecer, sino que le desecharon, y en sus corazones se volvieron a Egipto” (7:39) y sigue con la descripción de la rebelión de la casa de Israel, terminando en la ejecución del “Justo”, enfureciendo a los líderes.

Hechos 14:3 A Pablo e Bernabé les fue “concedido que hiciesen por las manos de ellos señales y prodigios” y se tuvieron que ir huyendo.

Hechos 15:12 Pablo e Bernabé defienden su forma de hacer ministério que parece abandonar la ley de Moisés (15:21) diciendo que Dios había hecho señales y maravillas” por medio ee ellos entre los gentiles.

Rom. 15:19 Pablo defiende su ministerio contanto que en muchos lugares Dios ha operado señales y maravillas por su medio.

2 Cor. 12:12 Otra vez Pablo defiende su ministerio haciendo referencia a señales y maravillas que Dios ha operado por su medio.

2 Thess 2:9 Pablo toma el tema de Jesús en Mt. 24:24 y Mk 13:22, para hablar del camino tenebroso hacia la venida de Jesús, y de los que se hacen pasar por Dios con demostración de “gran poder y señales y prodigios mentirosos” para engañar.

Heb 2:4 Usando de lenguaje del camino de escape de Egipto, el autor de Hebreos hace una comparación con el presente. En los dos casos, las señales y maravillas apuntan para la respuesta y constancia del pueblo de Dios. En el primer caso, a las palabras dichas por los ángeles y que requería obediencia, y en el segundo a la salvación confirmada y testificada por Dios. Es una introducción del libro de los Hebreos y del mensaje que sigue que aplica los procedimientos en la ley a la vida del nuevo pueblo de Dios después de la venida de Jesús.

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